Revolución Socialista o Involución de la Moral
Después de un diciembre para el olvido a nivel económico
país. Los venezolanos debemos afrontar un nuevo año con grandes expectativas
para salir de la crisis que vive el socialismo del Siglo XXI. Ya está claro y
demostrado que no existe diálogo posible con posiciones tan antagónicas, donde
cada pata de la mesa le echa la culpa al otro del porqué cojea. Como he
señalado antes no soy estudioso del ámbito económico a gran escala, tan solo me
baso en hechos empíricos del acontecer de los viveandantes que por doquier me
tropiezo, además de mi propia realidad.
Comenzaré este periplo repasando los acontecimientos del mes
y año pasado. En la cúspide del desastre se encuentra el BOLÍVAR (cono
monetario) que desearon disimular su debilidad etiquetándolo como fuerte; el
caso es que evidente desparpajo el gobierno a través del presidente lanzó la
bomba que los devaluados marrones salieran de circulación en no menos de una
histórica barrabasada, 72 horas (que bolas). Este acontecimiento generó un caos
total en la población los bancos se abarrotaron de personas que tenían bajo el
conchón (y en otros lugares muy sospechosos) los billetes de Bs. 100; tal fue
el pandemónium que muchos depositaban sus cuatro lochas y al pasar por el
cajero automático, éste le devolvía los billeticos de cien, no se rían no es
chiste; pero lo peor es que en la calle ni los bachaqueros de oficio querían
aceptarlos y la situación entró en crisis social, que surgió tras los
acontecimientos de la provincias, en especial los de Ciudad Bolívar, este hecho
le dio en la cara al régimen que rápidamente tuvo que modificar la fecha de
fenicidio (si es que esta palabra existe) de los marrones, corroborando el
error de la medida y ratificando la improvisación tiempo después al prorrogar
nuevamente la circulación y aunque la fecha tope es el 20 de enero no es
sorpresa que deambule un tiempo mas entre mano y mano.
La muerte, resurrección del bolívar vino acompañado de otro
anuncio, que como nos tiene acostumbrado el gobierno parece haber sido sacado
del sombrero, por aquello de pan y circo, pues vino el anuncio de la ampliación
del cono monetario, para muchos una devaluación del bolívar con los mismos
personajes pero con menor valor adquisitivo. Otra barrabasada del régimen
billetes que nunca llegaron, para el 15, 16, mañana, la semana que viene, y así
espera y espera y seguimos en la triste espera. Se anunciaron llegadas de
aviones full de plata, sin ser desconfiado pereciera que otros los están
contando (metiendo en los bolsillos) para ver que negocio se puede hacer. Pero
bueno seguimos esperando. Con respecto al billete de cien bolívares cabe
preguntarse quién salió beneficiado con esta lavadora, les aseguro que Juan
Bimba no, era fácil presumir que
agarrarían a unos cuantos pendejos con paquetes de billetes, con nombres que
nunca fueron divulgados; pero los ricachones de la revolución, esos seguramente
pescaron en el río que ellos mismos revolvieron. Y los pobres viejitos
desesperados sin saber qué hacer con esos papelitos (como los llamó mi tía, que
de paso no los quiere ni en pintura; pero que cuando va a cobrar la pensión
chupulún otro poquito de marrones, otra vez que bolas). Y así entre desvaríos
revolucionarios pasaron unas “navidades” tristes y lánguidas para la mayoría de
los venezolanos.
Desde mi punto de vista el problema económico queda en
pañales con el problema moral que está haciendo raíz en la población, estas
medidas lo que han generado es más hambre, violencia, delincuencia, ésta última
es mas peligrosa que los juegos del hambre, y lo peor es que las víctimas del
hampa son los venezolanos trabajadores que nos paramos desde antes que el sol
seque las lagañas, para aportar con nuestro trabajo un granito de arena en el
desarrollo del país; porque ahora la delincuencia no tiene horario ni fecha en
el calendario, no duerme, y es que ni los agentes de los cuerpos de seguridad
están a salvo, no sé si por pena pero están a punto de pedir auxilio (sátira
por supuesto).
Y como este gobierno no deja de sorprender, acaba de anunciar
un aumento de sueldo dizque para salvaguardar el poder adquisitivo del pueblo,
pobre pueblo pobre, ya todos los comercios y en especial los buhoneros y
bachaqueros subieron todos los productos y aún no se ha hecho efectivo. Los
productos de primera necesidad están que ni se cuenta de lo costoso, ejemplo
azúcar a Bs. 5000, arroz, pasta, café, harina precocida y de trigo están por el
mismo orden, la leche fundamental para los mas chiquilines pues es un lujo
revolucionario, ni hablar de los productos de aseo personal, bueno un lamento mas
en esta atribulada sociedad “socialista”.
Otro logro de la revolución es la capacidad de expulsar del
país al fruto de nuestras entrañas, cientos, quizás miles de jóvenes están
saliendo en estampida del país tratando de buscar un aliento que les permita tener
una calidad de vida decente. A pesar que los países a los que llegan los
utilizan para barrer, servir, despachar, cuidar, asear, lavar, vender sin
importar si son profesionales; no obstante algunos de ellos tienen la fortuna
de tener trabajos estables y sueldo dignos que le permiten tener un sueño. Aquí
quedan las familias entre lágrima y lágrima con el santo pegado del corazón
pidiendo protección y que les vaya bien. Dios los Bendiga y los proteja.
Y lo peor de todo este desastre es que la posibilidad de
cambiar esta barbaridad pasa por un proceso electoral que está secuestrado y
silenciado por el régimen que sabe que no ganaría ni el delegado de curso. La
Constitución Nacional se ha vuelto letra muerta solo interpretada por el
Tribunal Supremo de Justicia, siempre y cuando favorezca la revolución de los
robolucionarios. Y ante esta realidad la dirigencia opositora está sumida en su
propio laberinto sin el asidero que permita salir de este atolladero. La
Asamblea Nacional que se pensó sería el camino para la trasformación se ha
convertido en una tribuna de lamento que tiene acciones que rápidamente se
diluyen en un escritorio tribunalicio revolucionario.
Y así comienza un nuevo año que más que alegría vislumbra un
mar de tristezas, Cosas Veredes en esta Venezuela del Siglo XXI.
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