lunes, 9 de enero de 2017

Revolución Socialista o Involución de la Moral



Revolución Socialista o Involución de la Moral

Después de un diciembre para el olvido a nivel económico país. Los venezolanos debemos afrontar un nuevo año con grandes expectativas para salir de la crisis que vive el socialismo del Siglo XXI. Ya está claro y demostrado que no existe diálogo posible con posiciones tan antagónicas, donde cada pata de la mesa le echa la culpa al otro del porqué cojea. Como he señalado antes no soy estudioso del ámbito económico a gran escala, tan solo me baso en hechos empíricos del acontecer de los viveandantes que por doquier me tropiezo, además de mi propia realidad.
Comenzaré este periplo repasando los acontecimientos del mes y año pasado. En la cúspide del desastre se encuentra el BOLÍVAR (cono monetario) que desearon disimular su debilidad etiquetándolo como fuerte; el caso es que evidente desparpajo el gobierno a través del presidente lanzó la bomba que los devaluados marrones salieran de circulación en no menos de una histórica barrabasada, 72 horas (que bolas). Este acontecimiento generó un caos total en la población los bancos se abarrotaron de personas que tenían bajo el conchón (y en otros lugares muy sospechosos) los billetes de Bs. 100; tal fue el pandemónium que muchos depositaban sus cuatro lochas y al pasar por el cajero automático, éste le devolvía los billeticos de cien, no se rían no es chiste; pero lo peor es que en la calle ni los bachaqueros de oficio querían aceptarlos y la situación entró en crisis social, que surgió tras los acontecimientos de la provincias, en especial los de Ciudad Bolívar, este hecho le dio en la cara al régimen que rápidamente tuvo que modificar la fecha de fenicidio (si es que esta palabra existe) de los marrones, corroborando el error de la medida y ratificando la improvisación tiempo después al prorrogar nuevamente la circulación y aunque la fecha tope es el 20 de enero no es sorpresa que deambule un tiempo mas entre mano y mano.
La muerte, resurrección del bolívar vino acompañado de otro anuncio, que como nos tiene acostumbrado el gobierno parece haber sido sacado del sombrero, por aquello de pan y circo, pues vino el anuncio de la ampliación del cono monetario, para muchos una devaluación del bolívar con los mismos personajes pero con menor valor adquisitivo. Otra barrabasada del régimen billetes que nunca llegaron, para el 15, 16, mañana, la semana que viene, y así espera y espera y seguimos en la triste espera. Se anunciaron llegadas de aviones full de plata, sin ser desconfiado pereciera que otros los están contando (metiendo en los bolsillos) para ver que negocio se puede hacer. Pero bueno seguimos esperando. Con respecto al billete de cien bolívares cabe preguntarse quién salió beneficiado con esta lavadora, les aseguro que Juan Bimba no,  era fácil presumir que agarrarían a unos cuantos pendejos con paquetes de billetes, con nombres que nunca fueron divulgados; pero los ricachones de la revolución, esos seguramente pescaron en el río que ellos mismos revolvieron. Y los pobres viejitos desesperados sin saber qué hacer con esos papelitos (como los llamó mi tía, que de paso no los quiere ni en pintura; pero que cuando va a cobrar la pensión chupulún otro poquito de marrones, otra vez que bolas). Y así entre desvaríos revolucionarios pasaron unas “navidades” tristes y lánguidas para la mayoría de los venezolanos.
Desde mi punto de vista el problema económico queda en pañales con el problema moral que está haciendo raíz en la población, estas medidas lo que han generado es más hambre, violencia, delincuencia, ésta última es mas peligrosa que los juegos del hambre, y lo peor es que las víctimas del hampa son los venezolanos trabajadores que nos paramos desde antes que el sol seque las lagañas, para aportar con nuestro trabajo un granito de arena en el desarrollo del país; porque ahora la delincuencia no tiene horario ni fecha en el calendario, no duerme, y es que ni los agentes de los cuerpos de seguridad están a salvo, no sé si por pena pero están a punto de pedir auxilio (sátira por supuesto).
Y como este gobierno no deja de sorprender, acaba de anunciar un aumento de sueldo dizque para salvaguardar el poder adquisitivo del pueblo, pobre pueblo pobre, ya todos los comercios y en especial los buhoneros y bachaqueros subieron todos los productos y aún no se ha hecho efectivo. Los productos de primera necesidad están que ni se cuenta de lo costoso, ejemplo azúcar a Bs. 5000, arroz, pasta, café, harina precocida y de trigo están por el mismo orden, la leche fundamental para los mas chiquilines pues es un lujo revolucionario, ni hablar de los productos de aseo personal, bueno un lamento mas en esta atribulada sociedad “socialista”.
Otro logro de la revolución es la capacidad de expulsar del país al fruto de nuestras entrañas, cientos, quizás miles de jóvenes están saliendo en estampida del país tratando de buscar un aliento que les permita tener una calidad de vida decente. A pesar que los países a los que llegan los utilizan para barrer, servir, despachar, cuidar, asear, lavar, vender sin importar si son profesionales; no obstante algunos de ellos tienen la fortuna de tener trabajos estables y sueldo dignos que le permiten tener un sueño. Aquí quedan las familias entre lágrima y lágrima con el santo pegado del corazón pidiendo protección y que les vaya bien. Dios los Bendiga y los proteja.
Y lo peor de todo este desastre es que la posibilidad de cambiar esta barbaridad pasa por un proceso electoral que está secuestrado y silenciado por el régimen que sabe que no ganaría ni el delegado de curso. La Constitución Nacional se ha vuelto letra muerta solo interpretada por el Tribunal Supremo de Justicia, siempre y cuando favorezca la revolución de los robolucionarios. Y ante esta realidad la dirigencia opositora está sumida en su propio laberinto sin el asidero que permita salir de este atolladero. La Asamblea Nacional que se pensó sería el camino para la trasformación se ha convertido en una tribuna de lamento que tiene acciones que rápidamente se diluyen en un escritorio tribunalicio revolucionario.
Y así comienza un nuevo año que más que alegría vislumbra un mar de tristezas, Cosas Veredes en esta Venezuela del Siglo XXI.



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