Los Teques, 24/07/2017
UN VENEZOLAN TEMEROSO
Hoy veo la
posibilidad que mi país entre en un abismo manchado por la sangre de cientos,
tal vez miles de venezolanos. La terquedad de grupos políticos tratando de
imponer sus ideas, incapaces de sentarse a utilizar el don más preciado que
puede tener el ser humano, la palabra. Casi toda mi vida la he dedicado a la
docencia, con aciertos y errores y una experiencia acumulada que son las únicas
vías que conozco para avanzar.
Ante la
posibilidad cierta de ver a venezolanos matando a venezolanos por ideales
ajenos o propios me entristece y me da profundo temor. En los conflictos
armados, los perdedores por lo general son los inocentes, y los niños, los mas,
me pregunto cómo podré decirle a mis estudiantes-docentes en la socialización
del conocimiento que debemos prepararnos para recoger los cimientos de una
guerra civil, donde los niños, jóvenes y adultos estarán enfrentándose por
estas y otras calles, muchos sin saber cómo manipular un arma, como en mi caso,
apuntándole a otra persona sin saber las consecuencias de estos actos. Mientras
que otros desde sus atalayas estarán enviando y avivando la muerte.
Las horas “0”
se vienen aproximando, y le pido a Dios que estas palabras estén equivocadas,
pero no se puede tapar una realidad que crece como pólvora. Cómo imaginar a los
políticos después de la debacle atribuyéndose la victoria, tras la sangre de
compatriotas que seguramente como en mi caso es solo vivir en paz, en
tranquilidad, poder seguir haciendo lo que he aprendido y luego retirarme a un
lugar tranquilo a sonreír con mi nieta y mis sobrinos y ver a mis hijos
construir sus propios caminos, reuniéndonos de vez en cuando para compartir una
comida y no tener que enviar mensajes de textos o fotos de sus cambios sin la
posibilidad de un abrazo y un beso.
Me pregunto
cuál será mi papel en esta historia terrorífica que se avecina, seré capaz de
matar a otro venezolano por el simple hecho de pensar distinto, de visualizar
otro futuro, seré capaz inclusive de matar a un familiar por las mismas
convicciones o no, se me crispa el alma de solo pensarlo. Cómo convencer a los
políticos que yo no me he preparado para una guerra, cómo decirle que solo
tengo ideas y más ideas en mis pensamientos. Pero solo veo en los medios de
comunicación a gente hablando de paz con un garrote, al parecer la única forma
de resolver el conflicto.
No se que
pudo pasar por la mente de Simón Bolívar para emprender esa tarea de libertad
capaz de mover a provincias a su independencia. Hace más de 200 años una lucha
armada que diezmo la población pero que devino en lo que hoy llamamos
independencia. Y vaya que la han golpeado en su historia, quizás no era el
sueño de Bolívar, la unión de países nos cuentan los historiadores, la unión
entre los paisanos. Hoy esos mismos paisanos de independencia están a un tris
de enfrentarse por sueños distintos, que tristeza.
Muchas
batallas se han detenido, inclusive a horas del enfrentamiento, porque la
palabra ha sido honrada, utilizándose para evitar tragedias, solo espero que la
furia, la intolerancia, el odio que hoy enfrenta a los “líderes” del país sea
apaciguada por un instante, que vean el panorama que se avecina y que de manear
responsable ante el país utilicen la palabra. Recuerden la vida está llena de
aciertos y errores, los segundos nos permiten corregir y avanzar, sin embargo
el error de la guerra solo lleva al atraso. Ustedes tienen la palabra.
Prof. José
Alexander Peñaloza Pérez
Asistente en
UPEL-IMPM