El
problema del país está trascendiendo lo político y económico para convertirse
en un problema moral, parte de la ciudadanía, si puede llamarse de esta manera,
ha optado por el arte de la delincuencia, evidencia de que algo no se está
haciendo bien, cada vez son más los menores de edad que se montan en un autobús
para despojar a los que allí se trasladan a sus trabajos o destinos varios, o
van montados en los dragones moticiclísticos para arrancar y arrastrar cuenta
decisión que toma desapercibidos a los viveandantes. A estos seres no les
importa si lo que sustraen es lo único que pueda tener una persona para medio
alimentarse. Vemos a diario, por ejemplo, en el aparato político comunicacional
del gobierno, entiéndase ULTIMAS NOTICIAS, como de manera particular de titular
y subtitular, al reseñar las bajas o capturas de los delincuentes y eso pasa
día tras día, al parecer hay una forma hormiguística de reproducción de estos
seres. Hoy frente al instituto atracaron a una dama que se resistió a ser
despojada de sus pertenencias y la cortaron y cada vez es más frecuente.
Qué está
pasando en la familia, qué está pasando en las instituciones educativas en
todos sus niveles, qué está pasando con el aparato de seguridad social que reza
en la Constitución Nacional, qué está pasando con ese venezolano cordial,
amable, bondadoso, también dicharachero, chispeante, ocurrente, sano. Mucho se
habla de justicia social de PAZ, escuchamos a los dirigentes políticos entonar
los himnos de pulcritud social mientras a sus pies se va desmoronando la
sociedad. Al parecer la caja de Pandora de estos últimos dos meses del año traerán
un parte de guerra genocida de la población contra la población, los llamados
aguinaldo han desatado una jauría de malechores que sencillamente no le dan el
más mínimo valor a la vida del prójimo. Recuerdo aquella intervención de un
presidente justificando el hurto de alimentos como una manera de satisfacer las
necesidades, hoy vemos traducida esas palabras en el hurto de la propia vida.
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de destrucción de cientos, miles de armas incautadas; pero por otro lado se
observa un mayor auge delictivo, nuestras noches están siendo alteradas por
detonaciones frecuentes que hacen sobresaltar la vida misma, y el pensamiento a
quién le habrán dado, solo queda espera el parte de guerra de Últimas Noticias.
Hay que
cambiar el cuento, las instituciones del Estado de una vez por todas deben
hacerle frente a este flagelo que se lleva cientos de venezolanos honestos,
trabajadores que deben subsistir en una economía deteriorada, que ahora no
basta con poder estirar los churupitos de un aguinaldo en satisfacer algunas
necesidades básicas. Recuerdo en otrora como se esperaban estos cobres
adicionales para adquirir hasta vehículos y viviendas, por pensar en lo más. Hoy
esos dinerillos se diluyen, un ejemplo si el sueldo mínimo está en 27 y alguito
cómo comprar un galón de pintura que cuesta 19 mil “bolos”, una locura por
decir lo menos, ahora.
Actualmente
se habla de diálogo entre un grupito del gobierno y otro grupito de la
dirigencia política opositora, tratando de subsistir en un sistema antagónico
de modelos, cada quien tratando de salvaguardar sus intereses de supervivencia,
estoy casi seguro que allí no se hablará ni un ápice de la inseguridad que vive
el pueblo, estos claustros por lo general no hablan de estas menudencia porque
ellos anda en carros blindados y rodeados de escoltas. Al pueblo solo le queda
andar de puntillas en la calle ojo avizor y el crucifijo y la oración como
únicos resguardos. Porque los cuerpos de seguridad usted podrá verlos en
decenas apostados retozando en puente de Plaza Venezuela aguardando que sea la
hora de marcharse a casa con solo un poco de bronceado. Cosas Veredes