jueves, 10 de noviembre de 2016

Descomposición Social




El problema del país está trascendiendo lo político y económico para convertirse en un problema moral, parte de la ciudadanía, si puede llamarse de esta manera, ha optado por el arte de la delincuencia, evidencia de que algo no se está haciendo bien, cada vez son más los menores de edad que se montan en un autobús para despojar a los que allí se trasladan a sus trabajos o destinos varios, o van montados en los dragones moticiclísticos para arrancar y arrastrar cuenta decisión que toma desapercibidos a los viveandantes. A estos seres no les importa si lo que sustraen es lo único que pueda tener una persona para medio alimentarse. Vemos a diario, por ejemplo, en el aparato político comunicacional del gobierno, entiéndase ULTIMAS NOTICIAS, como de manera particular de titular y subtitular, al reseñar las bajas o capturas de los delincuentes y eso pasa día tras día, al parecer hay una forma hormiguística de reproducción de estos seres. Hoy frente al instituto atracaron a una dama que se resistió a ser despojada de sus pertenencias y la cortaron y cada vez es más frecuente.
Qué está pasando en la familia, qué está pasando en las instituciones educativas en todos sus niveles, qué está pasando con el aparato de seguridad social que reza en la Constitución Nacional, qué está pasando con ese venezolano cordial, amable, bondadoso, también dicharachero, chispeante, ocurrente, sano. Mucho se habla de justicia social de PAZ, escuchamos a los dirigentes políticos entonar los himnos de pulcritud social mientras a sus pies se va desmoronando la sociedad. Al parecer la caja de Pandora de estos últimos dos meses del año traerán un parte de guerra genocida de la población contra la población, los llamados aguinaldo han desatado una jauría de malechores que sencillamente no le dan el más mínimo valor a la vida del prójimo. Recuerdo aquella intervención de un presidente justificando el hurto de alimentos como una manera de satisfacer las necesidades, hoy vemos traducida esas palabras en el hurto de la propia vida.
Anuncios de destrucción de cientos, miles de armas incautadas; pero por otro lado se observa un mayor auge delictivo, nuestras noches están siendo alteradas por detonaciones frecuentes que hacen sobresaltar la vida misma, y el pensamiento a quién le habrán dado, solo queda espera el parte de guerra de Últimas Noticias.
Hay que cambiar el cuento, las instituciones del Estado de una vez por todas deben hacerle frente a este flagelo que se lleva cientos de venezolanos honestos, trabajadores que deben subsistir en una economía deteriorada, que ahora no basta con poder estirar los churupitos de un aguinaldo en satisfacer algunas necesidades básicas. Recuerdo en otrora como se esperaban estos cobres adicionales para adquirir hasta vehículos y viviendas, por pensar en lo más. Hoy esos dinerillos se diluyen, un ejemplo si el sueldo mínimo está en 27 y alguito cómo comprar un galón de pintura que cuesta 19 mil “bolos”, una locura por decir lo menos, ahora.
Actualmente se habla de diálogo entre un grupito del gobierno y otro grupito de la dirigencia política opositora, tratando de subsistir en un sistema antagónico de modelos, cada quien tratando de salvaguardar sus intereses de supervivencia, estoy casi seguro que allí no se hablará ni un ápice de la inseguridad que vive el pueblo, estos claustros por lo general no hablan de estas menudencia porque ellos anda en carros blindados y rodeados de escoltas. Al pueblo solo le queda andar de puntillas en la calle ojo avizor y el crucifijo y la oración como únicos resguardos. Porque los cuerpos de seguridad usted podrá verlos en decenas apostados retozando en puente de Plaza Venezuela aguardando que sea la hora de marcharse a casa con solo un poco de bronceado. Cosas Veredes